Momento 48

… Leónidas había muerto … el fiel compañero de Reynaldo ya nunca más lo acompañaría en su consultorio …

Fue una mañana cualquiera, mientras Reynaldo atendía a una paciente que padecía de umbrales de ataque de pánico cuando escuchó un ruido como si fuera un lamento, como un grito ahogado, como una voz ininteligible y apagada … todo eso y la sensación intuitiva de que algo en los ambientes de su casa no andaba bien … le pidió disculpas a su paciente y atendió aquel “llamado” … Leónidas sin ninguna causa aparente se había desplomado al costado de donde se desarrollaba la consulta … un amigo de Reynaldo (que era veterinario) certificaba la muerte indicando paro cardiaco … una cosa fulminante, un “algo” que no se puede predecir, que no se puede calcular, que es lo último que se podría desear y con mayor razón en este vínculo tan especial donde amo y mascota eran mucho más que eso …

Aquella mañana Reynaldo canceló a todos sus pacientes del día y se quedó solo en el zaguán de la casa revisando su celular y viendo todas las fotos que tenía junto a Leónidas … como si aquella conexión virtual pudiera devolverle a su querido amigo, pero él sabía que eso era imposible, que con el tiempo, a lo mucho, podría aspirar a mantener vivo su recuerdo con alguna invención que lo salvara de lo que temía le podía suceder: deprimirse. 

Y sucedió, Reynaldo empezó a entrar en un cuadro depresivo, ya no se levantaba temprano, casi no comía, atendía menos pacientes y los atendía en automático, suspiraba por casi todo y lloraba antes de dormir y al levantarse … un día dejo de atender y entró en algo que después él denominó: “mutismo selectivo parecido a un coma inducido” … Ya no estaba disponible ni para él y menos para otras personas … se mantuvo meses así, la medicación y las ganas de salir de esto no eran suficientes … de vez en cuando venía un amigo a visitarlo pero él no hablaba y todo terminaba en un monologo, de vez en cuando alguna amiga lo visitaba e intentaba ofrecerle compañía, apoyo, sexo, descanso, pero él estaba como un autómata … sus respuestas orgánicas estaban en modo básico, no era conciente de casi nada … se movía en un mundo solitario, peligrosamente solitario …

Un día sin fecha recibió un email, era un paciente antiguo, Reynaldo lo recordó y supo que debía abrir el correo, no entendía porque, pero supo que debía leerlo …

Ismael: “Hola Reynaldo, recuerdo nuestras sesiones años atrás y quisiera retomar mi proceso contigo, el tema es que no quiero salir de mi casa y no quiero tampoco tener una imagen ni tuya ni mía en el computador … no se si me dejo entender … quisiera que por favor me atendieras a través de correos electrónicos y bajo una particularidad: necesito mandarte poemas que comencé a escribir desde que mi novia decidió terminar nuestra relación, yo la sigo viviendo como “nuestra” como te podrás dar cuenta, pero este movimiento arbitrario de su parte me dejó sin piso y ya sabes lo frágil que puedo llegar a ser … pero bueno … ya me dirás …. ”

Reynaldo, que funcionaba ahora en automático, tecleó un escueto: “Acepto”. 

Ismael: “Hola Reynaldo aquí te envío el primer escrito, yo les llamé poemas pero honestamente me importa muy poco lo que sean estos escritos … sólo se que así reciba una palabra de tu parte frente a cada escrito que mande, me sentiré bien y satisfecho … ”

Primer E Mail:

Poema 1

“El Universo explotó 

y las partes del todo caótico se fueron acomodando, 

como tu mirada en mi mirada. 

Con ese toque exacto que tiene el sol cuando se oculta en el horizonte

 y acaricia el mar … 

y es que acaso soy el sol sumergiéndome en él 

o seré el mar que se pierde en las fauces del sol? 

Como cuando tus manos se pierden en las mías y viceversa

La piel de tu piel es irrepetible, 

Nunca sabré si mi piel te produjo algún efecto …

Solo se que te tengo aquí entre mis imperfecciones

entre mis lunares, tatuajes y cicatrices …

Cuando te veo, al cerrar los ojos, 

siento que te toco, te acaricio, te moldeo.

Ahora todo es a distancia y en mi mente,

esto es más parecido a acariciar la seda,

ese elemento que no necesita ser estrujado …

Eres el sonido que en mis oídos resuena a diario, 

como el dulce trinar de un ave que me llena el alma …

que me llena el alma con su sola presencia

y es que sin ti 

mi sangre puede seguir corriendo por mis venas,

pero sin tu melodía la sinfónica no estaría completa …

Belleza”

No olvides enviarme tu número de cuenta bancaria, respeto tu tiempo y valoro tus respuestas, por lo que no voy a negociar el precio … tú decide cuánto cobrarme

Respuesta de Reynaldo: 

Número de Cuenta: 2265854-3376336GCYVA . Cantidad a depositar: “La medida de tu dañado corazón”. 

Mi respuesta a tu primer E mail: “Suelta”

Escrito: Ps. Giancarlo P. Cordiglia Hernández

Arte: Rocío Beuzeville 

Momento 47

Reynaldo había culminado un largo día de trabajo, había atendido los tres turnos (hacía mucho tiempo que no atendía así): mañana, tarde y noche … estaba exhausto y se quedó sentado en el sillón de su consultorio junto a los files de sus pacientes … una taza de café y aquellos escritos acompañaban su mirada perdida y las voces que a la vez retumbaban en su mente de todo este día de vaivenes emotivos …. de un momento a otro cerró los ojos, sabía que no dormiría sin embargo le sucedió algo parecido a dormir. No supo si lo que experimentó fue un sueño o “algo” curioso que necesitaba hacer su organismo para autorregularse.

Estuvo con los ojos cerrados todo el tiempo, conciente del ambiente, del olor de sus libros y escritos y del aroma del café, sin embargo con los ojos cerrados podía escuchar varias voces que decían “cosas”, que se mezclaban en el aire, eran como bocas cercanas a su oído, sabía que todo tenía que ver con el contenido escuchado aquel día, sin embargo le pareció oportuno anotar todo lo que pudiera, pensó que algún día quizá le serviría … quizá para la relación terapéutica con sus pacientes, para él, para su vida, o para todo.

Por cada cosa inconexa que escuchó, y para darle un orden, decidió llamarle Voz 1, Voz 2, Voz 3, etc.

Voz 1: “Estás bien?”

Voz 2: “Sí, estoy bien”

Voz 3: “No te veo bien”

Voz 2: “Estoy bien, soy yo hablando conmigo sobre mí … “

Voz 4: “No puedes curar tu pensamiento con tu pensamiento, además que tus pensamientos se mueven desde una base que los sostiene: tus emociones … si no te abres para llegar ahí creo que estaremos un buen tiempo viéndonos las caras … claro, si te interesa seguir…”

Voz 5: “Estamos en la época de la inmediatez y del facilismo, donde luchar por un amor o trabajar en la consolidación del mismo cansa…somos piezas precoces de recambio , las relaciones amorosas hace mucho forman parte de las obsolescencias programadas”.

Voz 6: “Es cierto que se requiere química, es cierto que cuando dos se atraen sexualmente hay un compartir, es cierto que en el acto sexual existe una “danza” de idas y venidas donde ambos congenian y con el tiempo aprenden a distinguir si están acompañados de un cómplice de juegos y travesuras sexuales, o no. Donde ambos se acompañan en el placer; y también en muchos casos el tiempo puede marcar que no son el uno para el otro y no hay drama. Sin embargo a pesar de todo, es importante entender que el disfrute, mi disfrute, mi placer, mi orgasmo: No Depende del Otro. Cada uno es responsable de su propio placer y paradójicamente al serlo genera en el otro una conexión que permita, o haga creer que es el otro el que prodiga ese placer, pero en el fondo es mi responsabilidad el asumir que soy capaz de disfrutarme para disfrutar acompañado”.

Voz 7: “Así se case y se vaya a vivir a Groenlandia yo la seguiré amando hasta que ya no haya nada dentro de mí…con ella me importa un comino lo territorial, la amo desde otro lado. Además nunca hará por otro tipo todo lo que hizo por mí y estoy seguro que siempre tendré un lugar en ella y eso me basta… por otro lado el mundo da vueltas y nada es para siempre, mientras espero que los castillos de arena caigan yo estaré sentado tranquilo en la puerta de mi casa, esperando, siempre esperando, siempre esperando … “

Reynaldo terminó de escribir y no supo porque ahora si deseaba dormir.

Antes tomo algunos files y pudo darse cuenta que aquellas voces le marcaban una pauta valiosa de por dónde ir, por dónde moverse en la consulta, no con un paciente o dos, le marcaban una pauta de cómo dirigirse de alguna forma con todos y con él mismo.

Escrito: Ps. Giancarlo P. Cordiglia Hernández

Arte: Rocío Beuzeville

Momento 46

Leónidas jugaba con una pelotita de jebe muy viejita y deteriorada en la cocina de la casa de Reynaldo cuando de pronto suena el timbre … Reynaldo dormía, los ladridos de Leónidas lo despertaron … Reynaldo confundido pensó que se había equivocado al anotar mal en su agenda a un paciente y que éste tocaba ahora su puerta … presuroso abrió y era un colega que conoció en un congreso de psicoterapia, Vicente (43 años) lo saludó y sin mucho “trámite” le dijo:

V: “Hola Reynaldo disculpa haber venido sin avisar necesito conversar con alguien como tú”

R: “Hola Vicente, no entiendo esto de: alguien como yo”

Vicente estaba empezando a narrar su dilema prácticamente en la vereda de la calle … Reynaldo lo invitó a pasar, le presentó a Leónidas y le preguntó si quería conversar en la sala o en el consultorio … elijió la sala:

V: “Reynaldo hay algo que me está sucediendo con algunos pacientes, no pasa con todos, pero si con la mayoría … emocionalmente hablando es como si viviera en la hora de terapia un trastorno mixto ansioso/depresivo no se cómo explicarlo, aunque con algunos es más acentuada la ansiedad y con otros más acentuada la depresión…y lo que sucede a continuación es que entró en una frecuencia de desconexión total con el paciente que tenga al frente, desapareciendo de mi vista, y me deja expuesto a mi propio mundo interior…”

Reynaldo guardó un breve silencio y luego dijo… 

R: “Supongo que si viniste a mi casa y en menos de 10 minutos me cuentas esto, y si, supongo bien, lo haces de una forma intensa y preocupada, imagino que quieres que te diga algo…”

Reynaldo sabía que lo dicho podía escucharse flojo y vacío pero era la intención… 

V: “Comprendo que el ecléctico enfoque psicoterapéutico que manejas no incluye muchos espacios para los consejos…pero si pues…quiero un consejo, una receta, un qué hacer (?)”

R: “Juguemos al “Doctor Receta” entonces, te parece?”

V: “Sí, claro”

R: “Ahí va la receta:
      1. Aumenta tu mirada interna y externa en el preciso momento que te esté pasando esto.
      2. Mientras escuchas a tu paciente y vas haciendo anotaciones de lo que te cuenta (porque sé que también trabajas así), anota también tus sensaciones corporales, tus emociones, tus sentimientos y por qué no tus pensamientos en ese preciso momento.
      3. Usa alguna de las cosas que sientes o te pasan por dentro y dísela a tu paciente pero haciendo una especie de filtro, por ejemplo si anotaste que sientes angustia le podrías decir: “cuando te escucho me viene la palabra: Peligro, Alerta” o la palabra que consideres te detona la angustia o te conecta con ella.
Es una forma de incorporar en el campo lo que te sucede en ese momento. 
    4. Hoy haremos una psicofantasía que nos servirá para que este cuarto punto de la receta pueda ser ejecutado.

(Reynaldo trabaja una psicofantasía con Vicente y entre muchas cosas previas que hace, al final le pide que identifique con qué colores se le presenta tanto la Ansiedad como la Depresión que experimenta en consulta con sus pacientes: Vicente responde: “La Ansiedad es Roja, la Depresión es de un color Marrón Oscuro casi Negro”)
Bien, entonces a partir de ahora vas a atender a tus pacientes (a todos) usando una ropa que contenga esos colores: Rojo y Marrón Oscuro casi Negro. Será como tu uniforme de trabajo pasado un tiempo (6 meses) quemarás esa ropa. 
      5. Finalmente, antes de irte a dormir (todas las noches y también por 6 meses) cuando ya estés acostado en tu cama a oscuras, imagines que eres un niño, Vicente de 6,7,8,9 años o la edad infantil que tú elijas y que (con los ojos cerrados) imagines qué hay un adulto que te cuenta un cuento para dormir y te da un beso en la frente … al día siguiente, cada día anotarás qué adulto fue el que se te presentó … descuida que habrán muchas noches donde aparecerá (probablemente) la misma persona, y está bien…siempre anota todo y todos los días, y si recuerdas algo del cuento que te contó también lo escribes.

Es toda la receta estimado Vicente …

V: “Reynaldo, he anotado todo y me da pena decirte o preguntarte cuánto te debo (?), porque considero que tus honorarios no son equivalentes a lo que hoy has hecho por mí “

R: “A mí no me debes nada, a Leónidas sí”

Vicente abrió los ojos sorprendido y enmudeció, hasta pensó que era una broma, Reynaldo se percató de eso y con un gesto serio, firme y decidido le dijo:

R: “Le debes una pelota nueva de jebe, le gustan los colores claros (así digan que los perros no distinguen los colores, yo creo que Leónidas sí)”

Escrito: Ps. Giancarlo P. Cordiglia Hernández
Arte: Rocío Beuzeville

Momento 45

Ana María (48) le dice a Reynaldo:

AM: ” La medida de la rabia es la medida del dolor y la medida del dolor es la medida del amor ”

R: “¿Qué sientes cuando dices eso?”

AM: “¿Que tengo mi cuota de “sadiquita”?

R: “Y como buena “sadiquita”, buena … ” (Ana María interrumpe)

AM: “…Masoquista…”

R: ” ¿Y cuánto tiempo más deseas navegar en esa polaridad? ”

AM: ” No sé, supongo hasta que él se canse, se aburra y se vaya… ”

R: ” …o quizá seas tú quien dé ese primer paso … ”

AM: ” No, yo soy una romántica dependiente … me cuesta estar sola ”

R: ” …sin embargo hablas que se puede ir… ”

AM: ” Sí claro, pero ¿tú crees que no hay reemplazos inmediatos? ” … ” y en estos tiempos, en este mundo tal cual lo ves y sientes, no sé si te puedes dar cuenta que la obsolescencia programada ya llegó a los humanos (¿?) ”

R: ” …es probable, solo que me cuesta mirar a los humanos como objetos… ”

AM: ” Supongo que más bien vives en una confusión entre lo ideal y la realidad, sino: ¿porqué vives solo con tu perro? ” … ” y no me salgas con esa tontería que es una contingencia, sino te voy a responder que mi ligadura de trompas también es una contingencia…mejor cambiemos de tema”

R: ” Mejor … ”

AM: ” Tienes miedo? ”

R: ” No, y tú (?) ”

AM: ” Tampoco ”

R: ” Eres una guerrera! ”

AM: ” A veces creo que sí…pero una “Guerrera Sobreviviente” de esas que ya no hay… ”

R: ” Y bueno…¿qué guerrera no es sobreviviente? ”

Ana María hace un silencio prolongado, luego se toma el rostro y llora…

R: ” ¿Me dejas decirte algo? ”

AM: ” Dale ”

R: ” Que tu guerrera no aprisione al mundo sino al ego que la aprisiona, ¿se entiende? ”

AM: ” ¿Te lo dices a ti también? ”

R: ” Me lo dije por tres años seguidos, luego se volvió parte de mi sangre ”

AM: ” Desangrémonos juntos entonces ”

R: ” ¿Escuchaste lo que te dije? O quieres que sigamos con tu juego de palabras, con tus tácticas de manipulación, con tu persecución del gato y el ratón (¿?)  Porque si quieres eso ya me aburrí… no jugaré más ”

AM: ” Creo que estamos en la hora, ¿cuándo es mi próxima cita? ”

R: ” Cuando tu sádica y tú masoquista hagan las pases, ¿te parece? ”

AM: “ Me parece… ”

Escrito: Ps. Giancarlo P. Cordiglia Hernández

Arte: Rocío Beuzeville

Momento 44

Nadie más que ella podía saber qué eran los Ataque de Pánico, felizmente Reynaldo había podido ser un soporte importante en su momento y la Agorafobia no se había “instalado” en ella… su nombre Raquel (37) …
La primera vez qué pasó fue en un avión, acababa de recibir un snack de la aeromoza, que por cierto era muy bella, incluso intercambiaron miradas, hacía un tiempo que Raquel estaba cansada de los hombres y deseaba darse permiso para dejarse impactar y ,porque no, dejarse querer por una mujer … en ese preciso momento la mirada de Raquel cambió, algo físico estaba empezando a suceder … era tan notorio el cambio brusco que Lily (la aeromoza) interpretó que era una señal parecida al rechazo y se dirigió rápidamente a entregar el siguiente snack a un hombre joven de espíritu viejo, cosa que a Lily no le interesaba.
El bombeo violento, acelerado y desproporcionado de su corazón marcaba el inicio de un trance sin escape para Raquel, las manos sudadas, la sensación de un mareo muy parecido a un umbral de desmayo y una suerte de despersonalización por momentos, o de muerte, o de perder el control hasta la psicosis la invadieron, trató de acomodarse de otra forma en su asiento, pero el proceso seguía su curso, no era tarea fácil detenerlo … pensó en todo momento que ese era su final … a 10,000 pies de altura y a 900 kilómetros por hora en velocidad crucero y con el recuerdo de la mirada de Lily, pensó que así de simple sería su final … se puso de pie … Lily tuvo que decirle que se siente … Raquel no podía hablar, eso se sumó a sus síntomas, el aire acondicionado del avión empezó a causarle extraños ahogos … esto era de terror!, su mente no podía entender las reacciones de su cuerpo, se preguntaba por momentos: “Pero si estoy sentada, tranquila y pensando en las nubes de algodón que me muestra mi ventana, porqué estoy sintiendo esto? estoy teniendo un infarto? , algo en mi organismo está reaccionando por algún alimento del snack? Habrá sido el maní, y hasta hoy no lo sabía?” … el pánico ya la había invadido … luego de 5 interminables minutos las sensaciones corporales empezaron a desdibujarse, a atenuarse … abrió los ojos de par en par y era como si se hubiera despertado de una pesadilla, se sentía extraña y no quería sentirse así, quería tener nuevamente el control … se puso de pie y se dio cuenta que podía caminar sin dificultad, mientras caminaba por la cabina podía escuchar su voz por dentro, y además sabía quién era … llegó donde las aeromozas suelen estar (para calentar los alimentos y de paso conversar sobre a qué piloto se cogieron o cogerán este mes, y si era casado mejor…volar siempre era una situación de riesgo y ellas habían nacido para el riesgo) …
Raquel llegó a esa “cueva” privada y prohibida … saludó con un gesto a las otras aeromozas pero apuntó su mirada a Lily y le dijo: “Perdóname …” y la besó … Lily asombrada le correspondió el beso. En ese instante Raquel empezó a sentir nuevamente el bombeo, los mareos, el sudor (ahora frío), aquella primera vez no tenía información que los ataques de pánico son como los terremotos, es decir que después de producido uno luego vienen las réplicas que pueden implicar menos intensidad pero que igual se sienten…ella estaba siendo testigo en primera fila de todo este cuadro. Lily la miró y le dijo: “Estás bien?” Raquel le dijo en tono muy bajo: “No”.
Pasada “la réplica” le contó todo lo ocurrido, Lily la escuchó con mucha atención y preocupación y le dijo puedes quedarte aquí el tiempo que necesites, acto seguido abrió su cartera y le dijo: “Llámalo a penas aterricemos”
Era una tarjeta con el nombre y teléfono de Reynaldo.

Escrito: Ps. Giancarlo P. Cordiglia Hernández

Arte: Rocío Beuzeville

Momento 43

Algunos días Reynaldo se encerraba en su consultorio a ver el decorado, la distribución, los colores, los adornos, los “files” de sus pacientes o simplemente miraba el mundo por la ventana. Aquella vez enfocó su mirada en la foto de su padre que había fallecido hacía 5 años … no sabía por qué ni cuándo pero lo cierto es que ya tenía el pequeño cuadro en sus manos … miró su rasgos, sus gestos en esa foto, su rostro envejecido (era una de las últimas fotos que se había dejado tomar antes de morir, a Alfonso no le gustaban las fotos) … de tanto mirar la foto recordó todas las veces que en terapia había revisado a su padre, también recordó lo parecido que era a él a la hora de intervenir con algunos pacientes y cómo alguno de ellos de rato en rato le recordaban algo de él … sin embargo esa tarde lo que más le hizo sentido fue recordar algo que al parecer nunca había salido de forma tan nítida en cualquiera de los espacios terapéuticos mencionados … una frase que siempre le decía Alfonso cuando Reynaldo era niño:
“Hijo nunca olvides que si estás bien conmigo, siempre todo, te va salir bien”
De alguna manera sonaba “bonito”, pero en ese instante Reynaldo se preguntó qué significaba “estar bien conmigo?”; su cuerpo se estremeció frente a algo que a todas luces era un condicionamiento … cuántas veces (quizá) de forma poco conciente Reynaldo había hecho la voluntad del padre, sin darse cuenta (?) … y entonces otra frase brotó, así como lágrimas amargas brotaban de sus ojos: “Si estás bien conmigo todo te irá bien, hazme caso y llegarás lejos” esto ya era más pesado para él … le sonaba casi a una amenaza, Reynaldo después de tantas horas y horas de terapia y supervisión recién se daba cuenta de esta mezcla de condicionamiento amenazador y “disciplina tierna” por la que había pasado… miró el cuadro de su padre y no pudo no odiarlo por un momento, sin embargo no se embarcó en rencores y menos en perdones, sabía que todo esto sería un proceso y además sospechaba que era algo más grande que él o algo más profundo que ahora su mente, asombrada y distraída, no podía explicarle … entonces pensó que mientras esa revelación llegaba, quizá podía intentar hacer las paces consigo mismo, tenerse más paciencia y auto-cuidado … sin embargo en ese instante leyó un mensaje que súbitamente llegó a su celular: “Perdonar no es olvidar, es recordar sin dolor” … esto le complicaba todo … dejó el cuadro de Alfonso y balbuceando dijo: “Que difícil es ser un padre o una madre, es como que siempre habrá algo de qué quejarse, algo que dejará inconforme al otro, desde cosas grandes hasta pequeños detalles” … esa tarde se daba cuenta que sonaba a frase trillada, sin embargo nunca había tenido tanta conciencia de lo dicho.

Escrito: Ps. Giancarlo P. Cordiglia Hernández

Arte: Rocío Beuzeville

Momento 42

Reynaldo había quedado muy impactado por los sueños de la noche anterior … una extraña sensación lo persiguió ese día, casi no pudo concentrarse en los relatos de sus pacientes … sólo recordaba algo que había leído en alguna página de internet hace muchos años, un escrito que decía: “si se quiere forzar a soñar “si o si” en un día puntual, el soñante debía dormir con la palma de una mano sobre el estómago o sobre el pecho” …  y eso hizo… y soñó … nuevamente … de forma nutrida e intensa.

Sueño 1

“Arañas, muchas arañas es lo que veo. Estoy en una casa de campo que quieren vender a un precio de regalo, me da la impresión que el vendedor sabe que en esa casa hay un “problema de arañas”. Yo soy un padre de familia de personas que no conozco y me veo interactuando con ellos y aparecen arañas por todos lados. Esto es una pesadilla. Me levanto con una sensación de angustia”

Sueño 2

“Sueño con un audio (sin imágenes) de las canciones criollas:

. “Cada domingo a las 12″…, y

. “Cuando llora mi guitarra” …

Sueño 3

“Sueño que raptan a mi madre, veo a dos hombres encapuchados, uno de ellos le pone una metralleta en la cabeza, ella lo insulta, no se le ve asustada, al contrario, lo amenaza y lo reta…yo veo eso y siento miedo (creo que al retarlo la va a matar)”

Sueño 4

“Tengo la sensación y una difusa imagen de haber soñado con un carro nuevo y uno viejo”

Sueño 5

“Sueño que el menor de mis hijos va a morir de una extraña enfermedad llamada “Reskiumbt”. El médico dice que le queda un día de vida, mañana muere. Es un momento terrible pero también un momento donde lo amo más y me doy cuenta por primera vez que puedo dar la vida por él … recuerdo haberle dicho al médico: Toma cualquier parte de mi cuerpo o mi vida para salvarlo”

Reynaldo despertó extrañamente relajado sin embargo en menos de 3 minutos se echó a llorar… cogió su celular y le mandó a su hijo la foto de una araña y le preguntó si recordaba cuando (alguna vez siendo aún niño) ambos jugaron con una araña en un parque…

Títulos que Reynaldo le puso a sus Sueños:

  1. Aracnofobia
  2. Música
  3. Rapto
  4. La Duda
  5. Muerte Anunciada

Escrito: Ps. Giancarlo P. Cordiglia Hernández

Arte: Rocío Beuzeville

Momento 41

En la cama de Reynaldo, su gran compañero y fiel amigo Leónidas respiraba profundamente en un sueño reparador, su laxo y breve ronquido lo arrullaba en una noche tranquila… era una escena armónica y muy hermosa, parecía un “cuadro integrado”… algo así como que si algo faltaba en la escena todo se desvirtuaba…era un momento perfecto para ambos…en esa habitación (y entrando en fase REM) Reynaldo no imaginaba la seguidilla de sueños que tendría…

 Al despertar Reynaldo coge su cuaderno de Sueños, Supervisiones y Terapia y anota lo siguiente:

Sueño 1

“…un hombre joven, su nombre comenzaba con “CH”. Está en una reunión, hay mucha gente y “alguien” le habla… no recuerdo quién, ni qué cosas, pero el hombre “CH” parece ser un joven que sabe muchas cosa… sabe muchas cosas”

Sueño 2

“Sueño que se está dando un Taller de Psicoterapia pero es para Sordomudos. La jornada dura 7 días y los participantes sacan un papelito de una caja para saber cómo será su conducta o qué deben trabajar esos 7 días… “

Sueño 3

“En una clínica una mujer está dando a luz … sufre una complicación y el parto se detiene, los doctores no saben qué hacer, es como si el bebé se hubiera “detenido” a medio camino … como si se hubiera quedado dormido, no lo sé … en ese momento cae una luz del cielo y alumbra directamente la vagina de la mujer, en ese momento todos los médicos presentes se dan cuenta que es la Virgen María que está interviniendo, la luz se mueve como queriendo meterse en la vagina para así poder ayudar al bebé a nacer … y así sucede … el bebé nace”

Sueño 4

“Sueño que una de mis pacientes está en la cama de un hospital… me da la impresión que es mi paciente C.O. Los médicos dicen que quizá ella no va a despertar y que es importante aceptar eso”

Sueño 5

“Estoy en medio de un conflicto de mafiosos con rasgos orientales, creo que soy una especie de infiltrado de otro bando. Mi misión es entrar en el interior de una casa y robarles una camioneta a los mafiosos orientales, una camioneta blanca, salir con ella y no mirar atrás. Me veo ingresando con mil disfraces y mentiras para engañar a la seguridad de los mafiosos orientales, logró llegar a la camioneta, mi misión es esa aunque no sé qué significa esa camioneta ni para quién la estoy robando. Salgo manejando a toda velocidad y las balas no demoran en destruir parte del vehículo, los mafiosos orientales me disparan, esquivó muchas balas conduciendo en “zig-zag”, estoy a punto de salir y lograrlo pero una bala llega a impactar mi espalda y se aloja en la columna, no he muerto pero duele…”

Terminado este quinto sueño Reynaldo se despertó casi de un salto… estaba sudando y con un dolor extraño en la nuca… Leónidas seguía durmiendo… se puso de pie sobándose el cuello y se dirigió a la ventana… nunca pudo entenderlo pero frente a su casa había una camioneta blanca.

Títulos que Reynaldo le puso a sus Sueños:

  1. Hombre CH
  2. Escenario Inaudible
  3. Dar a Luz con la Luz
  4. Sueño Eterno
  5. La Mafia Oriental

 

Escrito: Ps. Giancarlo P. Cordiglia Hernández

Arte: Rocío Beuzeville

Momento 40

… A él se le había presentado una oportunidad de trabajo en otro país, se preocupó por sacar la visa, comprar lo necesario para ese año que estaría fuera, dejar sus pagos y cuentas en orden … Manuel (39) tenía todo perfectamente planificado, perfectamente controlado, todo menos algo ¿con quién dejaría a sus dos perros?, y pensó: “no hay problema, tengo un gran amigo que los cuidará como si fueran suyos, como si fueran sus hijos” (o como en la actualidad suelen decir: “sus perrhijos”) …. Pero se equivocó….
Su amigo no quiso preocuparlo … pero a los 2 meses del viaje los perros comenzaron a bajar de peso sin razón o lógica aparente que explicara el fenómeno…cada semana que pasaba se consumían más … Percy (así se llamaba su amigo) consultó con más de un veterinario, ninguno encontraba nada que científicamente explicara lo que estaba pasando…el único que pudo decir algo fue un amigo de Percy que era entrenador de perros y había llevado cursos de psicología canina en más de un país … él a “ojos cerrados” le dijo: “¿Alguna vez te han abandonado?, bueno estos seres están deprimidos y no saben que conducta realizar para expresar lo duro que está siendo para ellos esta partida repentina, intempestiva y arbitraria de su amo…y “han decidido dejar de comer”. Percy se sentía egoísta de llamar a su amigo y cortarle este anhelado viaje y pensó que tarde o temprano los perros se autorregularían…se equivocó…
A los 9 meses de la partida de Manuel, “Oso” y “Toro” murieron…”murieron de pena”, simplemente una mañana no despertaron.
A los 12 meses Manuel regresó muy feliz de su viaje…Percy no sabía cómo darle la noticia…
La felicidad de Manuel no duró mucho, nada podía quitarle el nudo en la garganta…ni la novia que conoció en aquel país lejano (y quien decidió venir con él) podía calmar su tristeza, estaba simplemente destrozado y arrepentido…así llegó donde Reynaldo; destruido.

M: “Vas a pensar que vengo a verte por una estupidez pero lo que ha pasado con mis perros me destroza…”

Manuel había terminado de decirle estas palabras a Reynaldo y Leónidas apareció y se arrimó a la pierna de su amo, Reynaldo se agachó y lo acarició con mucho amor… y levantando la mirada le dijo a Manuel:

R: “Creo que sí te puedo entender… ¿qué quisieras hacer con lo que sientes?

M: “No sé” (Llora) “Me han dicho que usas unas técnicas donde de alguna manera yo podría hablar con ellos…”

R: “No es nada mágico y creo lo podemos manejar de otra forma…te presento a Leónidas “Mi Co-Terapeuta”, puedes cargarlo, acariciarlo, es dócil… ahora siéntalo frente a ti e imagina que es alguno de tus dos perros, ¿quién será primero?

Manuel llora y no lo puede creer, ya está en terapia y le duele mucho lo que ha empezado a sentir… es muy vívido todo.

M: Oso…

R: “Ok. Recuerda: Ya no es Leónidas, ahora es Oso…”cierra los ojos para que lo veas en tu mente”… ¿lo ves? ”

M: “Sí, está muy nítido”

R: “Ok, ahora esa imagen se hará más clara cuando abras tus ojos y veas a “Oso” frente a ti…”

Manuel abre los ojos y lo que ve lo “shockea” es muy fuerte…su mente racional le dice que está frente a Leónidas pero con todo su ser puede ver y sentir a “Oso”…agacha la cabeza y llora…llora mucho…se desgarra en su sillón…
Reynaldo con un tono suave le dice: “¿sabes entre los perros qué significa que agache la cabeza frente a su amo?”

M: (No puede hablar, pero mueve la cabeza como diciendo: “No”)

R: “Significa que ese perro se rinde frente al otro, o le demuestra sumisión y respeto…”

M: “Te suplico me perdones “Oso” … la cagué completa … ya no estás y me esperaste lo que pudiste soportar … fui egoísta, pensé que mi amigo al cuidarte no te haría sentir mi ausencia… yo que te crie desde pequeño, yo te enseñé tus primeros trucos, y fui quien estuve cerca de ti en tus primeras vacunas y en tus primeras enfermedades … soy una basura … perdóname “Oso”, por favor…”

Manuel se retuerce de dolor, de mucha tristeza, una profunda tristeza…quiere lanzarse a Leónidas…pero Leónidas “está en su Rol”, imperturbable, dulce, cálido y al servicio del dolor de Manuel.
Entonces Reynaldo dice:

R: “¿Quisieras decirle algo más a Oso?”

M: “Osito necesito que, si no es posible que me perdones, por lo menos me digas algo”

Reynaldo levanta a Leónidas y le dice a Manuel:

R: “Mantén tus ojos cerrados y cámbiate de lugar, quiero que con todo tu cuerpo te conviertas en Oso y siendo él le digas algo a Manuel”

R: “Oso, ¿quieres decirle algo a Manuel?”

M/O: “Manuel, nunca…nunca más vuelvas hacerle esto a ningún ser vivo que te ame tanto como te amé yo y mi hermano Toro…nunca”

Manuel termina de decir esto y ya no sabe cómo seguir, su llanto no le permite hablar…

R: “¿Quién llora?”

M/O: “Manuel”

R: “Bien entonces cámbiate de lugar y regresa a ser tú y aprópiate de tu llanto…es tuyo”

Manuel se cambia de lugar y Reynaldo coloca nuevamente a Leónidas en su Rol de Oso…

Manuel pide una pausa…le informa a Reynaldo que no puede seguir, que necesita que lo saque de este momento, de este trance, de este pantano de lágrimas…que por hoy es suficiente y que hablará con Toro en una próxima sesión, y de ser necesario con Oso nuevamente pero no hoy…que hoy no puede hacerlo.
Valgan verdades, Reynaldo no pensó en Toro para esta sesión…casi podía sentir en su piel el dolor, el arrepentimiento y el profundo amor de Manuel por una culpa que aún no había transformado en responsabilidad.

Manuel “salió” del lugar incómodo y sin mediar palabra se acercó donde Reynaldo muy despacio y como un niño lo abrazó y le dijo al oído:

M: “Gracias Reynaldo, Gracias a tu fiel Leónidas…”

Reynaldo lo abrazó con mucha ternura y delicadeza y acariciando su cabeza le dijo también al oído y en tono bajo:

R: “Manuel, Manuelito… Quien o quienes y cuántas veces te habrán abandonado… lo lamento”.

Parecía una pregunta, pero por la forma de decirlo y el tono de voz que usó era una clara afirmación, Reynaldo no tenía dudas de lo que decía, se arriesgó, y no tuvo medio de hacer esa intervención…

Los ojos de Manuel se abrieron como dos persianas de par en par dejando que el comentario de Reynaldo lo traspase…desde lo más profundo de sí pugnaba por hablar con voz de hombre para explicar algo que jamás pudo hacer pero antes que saliera su voz, él ya se había escuchado armando sus ideas con voz de niño… en su mente.

Escrito: Ps. Giancarlo P. Cordiglia Hernández

Arte: Rocío Beuzeville

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