Momento 46

Leónidas jugaba con una pelotita de jebe muy viejita y deteriorada en la cocina de la casa de Reynaldo cuando de pronto suena el timbre … Reynaldo dormía, los ladridos de Leónidas lo despertaron … Reynaldo confundido pensó que se había equivocado al anotar mal en su agenda a un paciente y que éste tocaba ahora su puerta … presuroso abrió y era un colega que conoció en un congreso de psicoterapia, Vicente (43 años) lo saludó y sin mucho “trámite” le dijo:

V: “Hola Reynaldo disculpa haber venido sin avisar necesito conversar con alguien como tú”

R: “Hola Vicente, no entiendo esto de: alguien como yo”

Vicente estaba empezando a narrar su dilema prácticamente en la vereda de la calle … Reynaldo lo invitó a pasar, le presentó a Leónidas y le preguntó si quería conversar en la sala o en el consultorio … elijió la sala:

V: “Reynaldo hay algo que me está sucediendo con algunos pacientes, no pasa con todos, pero si con la mayoría … emocionalmente hablando es como si viviera en la hora de terapia un trastorno mixto ansioso/depresivo no se cómo explicarlo, aunque con algunos es más acentuada la ansiedad y con otros más acentuada la depresión…y lo que sucede a continuación es que entró en una frecuencia de desconexión total con el paciente que tenga al frente, desapareciendo de mi vista, y me deja expuesto a mi propio mundo interior…”

Reynaldo guardó un breve silencio y luego dijo… 

R: “Supongo que si viniste a mi casa y en menos de 10 minutos me cuentas esto, y si, supongo bien, lo haces de una forma intensa y preocupada, imagino que quieres que te diga algo…”

Reynaldo sabía que lo dicho podía escucharse flojo y vacío pero era la intención… 

V: “Comprendo que el ecléctico enfoque psicoterapéutico que manejas no incluye muchos espacios para los consejos…pero si pues…quiero un consejo, una receta, un qué hacer (?)”

R: “Juguemos al “Doctor Receta” entonces, te parece?”

V: “Sí, claro”

R: “Ahí va la receta:
      1. Aumenta tu mirada interna y externa en el preciso momento que te esté pasando esto.
      2. Mientras escuchas a tu paciente y vas haciendo anotaciones de lo que te cuenta (porque sé que también trabajas así), anota también tus sensaciones corporales, tus emociones, tus sentimientos y por qué no tus pensamientos en ese preciso momento.
      3. Usa alguna de las cosas que sientes o te pasan por dentro y dísela a tu paciente pero haciendo una especie de filtro, por ejemplo si anotaste que sientes angustia le podrías decir: “cuando te escucho me viene la palabra: Peligro, Alerta” o la palabra que consideres te detona la angustia o te conecta con ella.
Es una forma de incorporar en el campo lo que te sucede en ese momento. 
    4. Hoy haremos una psicofantasía que nos servirá para que este cuarto punto de la receta pueda ser ejecutado.

(Reynaldo trabaja una psicofantasía con Vicente y entre muchas cosas previas que hace, al final le pide que identifique con qué colores se le presenta tanto la Ansiedad como la Depresión que experimenta en consulta con sus pacientes: Vicente responde: “La Ansiedad es Roja, la Depresión es de un color Marrón Oscuro casi Negro”)
Bien, entonces a partir de ahora vas a atender a tus pacientes (a todos) usando una ropa que contenga esos colores: Rojo y Marrón Oscuro casi Negro. Será como tu uniforme de trabajo pasado un tiempo (6 meses) quemarás esa ropa. 
      5. Finalmente, antes de irte a dormir (todas las noches y también por 6 meses) cuando ya estés acostado en tu cama a oscuras, imagines que eres un niño, Vicente de 6,7,8,9 años o la edad infantil que tú elijas y que (con los ojos cerrados) imagines qué hay un adulto que te cuenta un cuento para dormir y te da un beso en la frente … al día siguiente, cada día anotarás qué adulto fue el que se te presentó … descuida que habrán muchas noches donde aparecerá (probablemente) la misma persona, y está bien…siempre anota todo y todos los días, y si recuerdas algo del cuento que te contó también lo escribes.

Es toda la receta estimado Vicente …

V: “Reynaldo, he anotado todo y me da pena decirte o preguntarte cuánto te debo (?), porque considero que tus honorarios no son equivalentes a lo que hoy has hecho por mí “

R: “A mí no me debes nada, a Leónidas sí”

Vicente abrió los ojos sorprendido y enmudeció, hasta pensó que era una broma, Reynaldo se percató de eso y con un gesto serio, firme y decidido le dijo:

R: “Le debes una pelota nueva de jebe, le gustan los colores claros (así digan que los perros no distinguen los colores, yo creo que Leónidas sí)”

Escrito: Ps. Giancarlo P. Cordiglia Hernández
Arte: Rocío Beuzeville

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