Momento 39

Ella era Loreta (22,) había vivido y trabajado una época (parte de su infancia y adolescencia) en otro país y había regresado al suyo para estudiar lo que tanto le gustaba, la Psicología, pero venía cargada de un estrés que a continuación relataría:

L: “Estoy harta que mi madre opine sobre lo que decidí estudiar”

R: ¿Quieres ser Psicóloga, cierto? …algo me comentaste la vez pasada…

L: “Claro! Pero ella quiere que sea administradora como ella y como su madre, mi abuela”

R: “…Y… ¿por qué Psicología…?”

L: “No sé, me gustó desde el colegio…ese rollo de “para conocerme a mí misma y a los demás y desde ahí ayudarlos” creo que no va conmigo…mis intereses son como menos clasificables”

R: “…aunque supongo es parte de, ¿no?”

L: “Bueno claro, tampoco es que voy a ser una insensible, si estudio psicología tengo una gran oportunidad de verme y también de acompañar al otro en su dolor o en lo que viva”

R: “…Y si estudias Administración (¿?)”

L: “No me veo ordenando espacios, dirigiendo personas, pensando en presupuestos, lidiar con pérdidas y ganancias, reflotando empresas etc, etc”

R: “…bueno algo más o menos así se hace en una rama de la psicología que es la psicoterapia…justo lo que hacemos tú y yo aquí…¿lo has notado?…”

L: “Creo que sí…pero es simbólico, metafórico … ¿Me quieres convencer de algo?”

R: “¿Quieres que te convenza de algo?”

L: “A ver…”

R: “¿Para qué?

L: “No sé…me pareció divertido retarte”

R: “Ahhh eres retadora como tu madre. ¿Lo notas? … al parecer quieres que se juegue lo que propones, quizá en una escala menor y quizá sin repercusiones porque ya estoy algo viejo y curtido de “trucos”,  sin embargo un “reto maternal” al fin y al cabo…”

L: (Ríe, se muerde los labios y se golpea la pierna de un “manotazo”)

R: “Te propongo un experimento…exagera lo que ha surgido corporalmente de ti en este instante…”

Loreta lo hace, se golpea la pierna de un manotazo, y surge una furia que al parecer contenía, habla del presente con su madre, se queja…y se queja…y luego la queja se vuelve un berrinche, una pataleta infantil…Reynaldo le pide que reclame como niña…y que lo haga con confianza porque hay una mujer de 22 años que está cerca y la cuidará…
Loreta se siente tan frágil y diáfana después de la descarga, que casi es como si fuera un fantasma en el consultorio…un ser etéreo.

Reynaldo guarda silencio y ella dice:

L: “Gracias por no criticarme en mi explosión de emociones, por un momento pensé que serías como mi madre… y que me callarías y me llamarías la atención para que parara, gracias por no hacerlo”

Reynaldo interrumpe…

R: “…Y es que al parecer “te has tragado” entera a tu madre, sin masticarla, quizá por eso crees que haré lo mismo…muchas veces las proyecciones son introyectos camuflados, y uso este lenguaje contigo porque alguna vez me contaste que leías clínica y psicoterapia…”

… Y es en ese preciso momento, mientras Reynaldo dice esto, Loreta se impacta y tiene una especie de alucinación: ve detrás de Reynaldo a su madre, luego aterriza la idea y sabe que es su imaginación pero la vive tan nítida que se conmueve y dice: …

L: “Si comprendo, gracias…ahora solo quiero dormir, descansar de todo” (Llora)

R: “Creo que esa si eres tú”

L: “Sí, esta soy yo”

R: “Repite eso”

L: “Esta soy yo. Soy yo. La que descansa de todo y de todos”

R: “Incluida tu madre”

L: “Incluida mi madre”

Loreta se quedó un rato observando por el ventanal del consultorio de Reynaldo, no veía nada específico…aunque por un momento Reynaldo se dio cuenta que ella veía su reflejo en el ventanal…le pareció curiosa la imagen…verse así misma en el ventanal cual espejo y también ver afuera…y se dijo en silencio para sí mismo: “Que importante es verse para poder ver”.

Escrito: Ps. Giancarlo P. Cordiglia Hernández

Arte: Rocío Beuzeville

Momento 38

Ericka (26) era una joven confusa, voluble, cambiante y poco empática … un día sin previo aviso, sin que fuera su día y su hora de terapia, tocó la puerta de Reynaldo … entrando con un empujón, pero besándolo en la mejilla como para que él no diga nada, se sentó y le dijo:

E: “Sé que no es mi hora, sé que parezco una loca … pero quiero decirte algo: Estoy DEPRIMIDA, imagínate que al decírtelo lo lees en MAYÚSCULAS pero ojo no te estaría gritando…o quizá sí, pero es un grito de ayuda…”

R: “Guarda silencio y mira todo mi consultorio, ahora elije un objeto entre todos los que forman parte de él para mostrarme simbólicamente cómo es tu depresión”

Ericka, que estaba muy ansiosa por revisar este tema que la trajo presurosa a terapia comenzó a observar el consultorio de Reynaldo y eligió una cajita de madera color rosa con adornos pintados en celeste, una cajita donde Reynaldo no guardaba nada…en realidad sí, metafóricamente guardaba el corazón herido pero protegido de su ex pareja, la mujer que más amó en su vida…Reynaldo no podía negar esta sorpresa-coincidencia … pasó saliva y siguió con esta sesión intempestiva.

E: “Bien, ya ubiqué el objeto”

R: “Listo, ahora tómalo o párate junto a él”

E: “No necesito pararme junto a ella es una cajita no es grande ni pequeña, la agarraré y la tendré entre mis manos…uyyy se abre!…pensé era una sola pieza”

R: “¿Quieres cambiarla?”

E: No, está perfecta.

R: “Bien, ahora que la tienes en tus manos cierra tus ojos y conviértete en ella…”

E: “Pero Reynaldo, evalúame! diagnostícame! Y mándame con la psiquiatra que trabajas para que me medique!”

R: “Cierra los ojos y conviértete en el objeto…probemos esto y luego vemos las “pepas”, ¿vale?”

E: “Está bien. Soy una cajita pequeña y vacía, tengo colores vivos y muy divertidos por fuera pero oscuridad por dentro…ohhhh recién me percato que tengo caramelos dentro de mí…” (Llora)

R: “Continúa…” (Incluso hasta ese momento Reynaldo también había olvidado los caramelos que alguna vez en honor al amor de su vida había dejado ahí).

E: “Tengo caramelos de diversos colores-sabores…tengo una función, estoy diseñada para algo o alguna vez me usaron para algo: contener lo dulce…supongo si alguien me necesita solo debe mirar dentro de mí y verá que hay dulzura…” (Llora y ríe)

R: “Es decir, dónde tú pensabas que había vacío y oscuridad hay dulzura, además por fuera tienes colores vivos y divertidos ¿cierto?”

E: “Así es, soy esa caja…esa cajita”

R: “Te gustaría decirle algo a Ericka (¿?)”

E: “Sí…”

R: “Conviértete en ella”

E-C: “Ericka cuando sientas vacío o soledad busca en mí la dulzura que también hay dentro de tí”

R: “¿Crees que eso le servirá a Ericka?”

E-C: “Sí, porque ella es muy negativa y se vende la idea que todo es amargo…y no todo es amargo…también hay dulzura, su mundo se derrumbó cuando terminó la universidad y dejó esa supuesta zona protegida y ahora debía enfrentar un mundo…un mundo real…no una simulación de este”

R: “Es decir al parecer le toca madurar”

E-C: “Sí ! Esa es la frase! Le toca madurar!”

R: “Bien, abre tus ojos lentamente…al hacerlo dejarás de ser la cajita y serás Ericka… ¿Cómo te sientes o qué quisieras decir?, si no hay nada que decir también vale”

E: “Pero Reynaldo! Mándame a la Psiquiatra estoy depresiva y necesito pastillas!”

R: “Erika … “tu depresión” es tan pequeña como la cajita que elegiste…¿lo notaste?… ok …entonces no vas a ir donde la Psiquiatra, sino vas a ir a la tienda que se encuentra a la vuelta de mi casa y no vas a pedir antidepresivos sino caramelos, pedirás 10…1 por día por 10 días…ponle dulzura a tu vida y pórtate como una mujer, madura!…es todo, te veo en 10 días”

Ericka salió del consultorio rabiosa como una niña y mientras caminaba vio la tienda a lo lejos… y se dijo a sí misma: “si los caramelos no funcionan cambio de terapeuta”

Reynaldo por su parte le comentó el caso a un colega y amigo… éste le dijo: “Caramba Reynaldo que aguante, que tolerancia, desde que te empujó y entró a tu consultorio simplemente no la hubiera atendido…qué gusto tienes por indagar en los pantanosos senderos de la Neurosis…” Reynaldo sonrió y le dijo: “Por eso eres mi amigo, gracias por escucharme y darme feedback”.

Escrito: Ps. Giancarlo P. Cordiglia Hernández

Arte: Rocío Beuzeville

Momento 37

Reynaldo descansa en unos de los sillones de su consultorio cuando de pronto suena el timbre, era Ignacio (50) su paciente de las 7pm…
Cabe resaltar que las fechas de navidad y año nuevo sumían a Ignacio en elevados y riesgosos picos depresivos, volviendo su habitual distimia en peligrosos periodos de depresión mayor…

I: “Hola Reynaldo, que incómodamente feliz es el ambiente allá afuera, entrar en tu consultorio es un bálsamo…”

R: “Al parecer estas fiestas te tienen flanqueado…”

I: “Así es, como sabes desde hace 3 años estas fechas no solo me ponen de mal humor sino que me deprimen…”

R: “…quizá también pueda ser al revés no crees?”

I: “Es cierto…mi depresión me pone violento…solo que mi violencia no va contra otros sino contra mí mismo…por otro lado no sabes cómo me enerva cuando la gente arma sus arbolitos de navidad, poniéndole esos adornos, luces…hay tanta falsedad ahí ¡ …”

R: “¿Tu violencia es falsa?”

I: “Eso fue arriesgado Reynaldo…”

R: “Disculpa…me provocó preguntar”

I: “No, no es falsa…”

R: “Entonces ¿qué es falso?”

I: “…El árbol de navidad no es de verdad, tiene colores que no tendría un árbol…salvo excepciones, el nacimiento del niño Jesús es de yeso o madera o ambas cosas…muchos de los regalos a los pies de muchos árboles quizá son cajas vacías o tienen dimensiones que no corresponden al verdadero contenido…”

R: “Entonces tu frase de que afuera las cosas son felices, también es una simulación (¿?)”

I: “O quizá es sarcasmo”

R: “O quizá es sarcasmo”

I: “Bueno lo lamento Reynaldo hoy vine re-tóxico, ver a la gente “happy”, “friendly” me saca. Me siento violentado cuando veo que la gente hace cosas que son fachadas…por la puta madre! Qué les cuesta ser auténticos?!

…Y ahora recuerdo a una ex que tuve, una loca de mierda que se la daba de muy sana, mística, ayudadora de personas incluidos sus fucking pro derechos de animales abandonados cuando en verdad hacía tiempo había abandonado a los suyos … , elevada, casi mística, con un ego de puta madre donde lo que primaba era la careta de niñita frágil que no mataba ni una mosca, claro que con algunos matices de adolescente provocadora y “come hombres” pero que en el fondo también era una fachada porque ni “tirar” sabía, pero fuera de todo eso en el fondo era una fucking araña que no te despedazaba, sino que con su veneno licuaba tus órganos, previa paralización de tu sistema nervioso.
Pobre el tipo que se meta con esa arpía. Yo seré impulsivo, oscuro, depresivo pero soy frontal, ella muestra un rostro que no es su verdadero rostro…en fin, una pérdida de tiempo…como una pérdida de tiempo fue la muerte de mi madre…no me mal interpretes, me refiero que hay tanta gente que debe morir…pero ella, mi madre, no” (llora)

R: “Todo esto te vino a partir de un arbolito falso de navidad ¿no?”

I: “Sí…mi furia frente a la farsa, la araña, mi madre, su muerte…”

R: “…y que hay gente que debe morir… ¿quién debe morir Ignacio?…”

I: “…Yo…”

R: “Mira detrás de esa respuesta tan rápida que acabas de dar, explora…es tu hora de terapia…este es el momento y el lugar”

I: “…”

R: “Furia ante la farsa, la araña, tu madre, su muerte que por cierto fue en Diciembre según me comentaste alguna vez…y agrégale tu muerte… ¿Te dice algo todo esto?”

I: “Quiero estar en un ataúd con la araña y que mi madre ponga los adornos en el árbol de navidad y viva feliz…”

R: “¿Crees que tu madre viviría feliz sabiendo que estas en un ataúd con una araña? … y así de ponzoñosa como la describes (?)”

I: “Creo que no, pero con gusto haría el cambio…”

R: “Tu madre no eligió morir, luchó hasta el final con ese cáncer, la araña no eligió ser araña, es su naturaleza, la muerte no eligió presentarse en diciembre, su presencia fue una contingencia…sin embargo y con todo esto tú si puedes elegir hacer algo con lo que la vida, el universo, el destino (o lo que quieras) te puso al frente”

I: “Elijo morir”

R: “¿Por qué?, ¿te lo has preguntado?”

I: “Porque no me gusta el mundo en donde vivo, te lo vengo diciendo desde que entré a tu consultorio”

R: “Ok…entonces si no te gusta el mundo que ves (y donde vives), incluida la farsa, la araña, la muerte de tu madre, tu depresión, tu muerte y todos los etc que desees, entonces: Cambia tu mundo!, construye un mundo donde te des el permiso de ser quien quieres ser pero en una versión que te guste…pero ojo, antes necesitas lo más importante…¿te interesa que te diga qué es lo más importante?”

I: “Sí”

R: “Rendirte, necesitas rendirte … ríndete a la farsa, ríndete a la araña, ríndete a la muerte de tu madre, ríndete a los arbolitos navideños, ríndete a tu muerte…”

I: “Me suena como si fuera una invitación a soltar”

R: “También ríndete a esa idea o frase de gurú barato…solo ríndete…con el cuerpo! No con la cabeza… ¿me entiendes?”

I: “Nunca me habías hablado así”

R: “Quien aprendió a rendirse en alguna época de su vida adquiere cierta autoridad para expresárselo o compartirlo con otro”

Esa noche Ignacio le pidió un café a Reynaldo y además le pidió permiso para jugar con Leónidas, le dijo que creía que jugando con él podría comenzar a sentir más la vida que la muerte…Reynaldo también tomó un café y notó que en un rincón de su consultorio una araña tejía su tela.

Escrito: Ps. Giancarlo P. Cordiglia Hernández

Arte: Rocío Beuzeville

Momento 36

Desde que ocurrió un evento triste y desafortunado en la vida de Reynaldo, solía sentarse en la sala de su casa a ver como las luces del árbol de navidad bailaban al ritmo de una música tradicional que desde hacía mucho era cada vez más desentonada y distorsionada año a año…
Reynaldo se abstraía entre las luces, el sonido irreproducible, los adornos y los recuerdos que emergían cuando cada vez miraba más el árbol y era casi como si éste se lo tragara. En el momento que menos imaginaba “ya estaba dentro”, esta vez no maldecía, esta vez no odiaba, esta vez no estaba triste, esta vez lloraba … de alegría … una alegría ajena que había vuelto suya … una alegría que inundaba sus ojos cuando recordaba a Vanessa N, su paciente que solía venir los martes a las 6 de la tarde.
En ese dejarse atrapar por la profundidad física y psicológica del árbol y toda su significancia, recordó una escena (de Vanessa N) que escribió con lágrimas en los ojos faltando pocas horas para la noche buena, noche que por cierto pasaría en casa a solas con Leónidas, quien lamía sus lágrimas mientras él escribía:

R: “Recuerdo cuando Vanessa N. vino aquella tarde y me contó una de las historias más hermosas que jamás escuché…cuando era niña solía escribir cuentos, historias cortas, sueños, ensueños, fantasías etc todo lo que su imaginación y creatividad infantil le entregaba.
Pero había un detalle, cada vez que terminaba de escribir algo, lo rompía y lo echaba a la basura…así pasaron los años de su infancia. Ya en la adolescencia se descontinuó el viejo hábito de:

  1. Escribir.
  2. Romper.
  3. Eliminar.

Cuando Vanessa N cumplió los 25 años, en la Navidad de esa época (actualmente tiene 35) recibió el regalo más hermoso que jamás hubiera podido imaginar, el regalo era plano pero voluminoso, estaba a los pies de un árbol navideño pequeño y austero y decía:
“De: Mamá
Para: Mi hija Vanessa”
…Vanessa N no pudo con la curiosidad y antes de las 12 abrió el regalo, no podía creer lo que tenía en sus manos, las lágrimas caían y borraban la tinta añeja de aquellos papeles arrugados, que ahora parchados con cinta adhesiva, formaban claros documentos de bellas historias narradas por una niña llena de luz, esperanza y sueños…volteó a buscar la mirada de su madre y le dijo: “Esto es mío, pero cómo (¿?)” , su madre respondió: “Cada vez que tú escribías y pensabas que estabas sola en tus escritos yo te acompañaba a la distancia, mi compañía no siempre era física, mi cómplice fue el tacho de basura…rescaté de la basura todos tus escritos y pensé que algún día por algún motivo necesitarías leerlos, tenerlos y recordar a la niña que fuiste y quien con total amor y entrega podía volar sin límites en esas líneas de escritura simple y certera, y que ahora considero se convierten en la mayor de las herramientas para lo que atraviesas (porque lo sé) y te sucede, Feliz Navidad hija” 

Cuando Vanessa N me contó su historia en nuestra sesión número 20 recuerdo haberle pedido permiso para ausentarme un momento … necesitaba irme de aquel espacio (mi consultorio) que estaba inundado de pérdida y recuperación…no paré de llorar en el baño por 5 interminables minutos, regresé argumentando (y pidiéndole disculpas) una emergencia que felizmente ella no interrogó.
Creo que ese fue siempre el éxito de nuestra relación terapéutica, ninguno de los dos interrogaba al otro y eso permitía que espontáneamente salieran las más bellas, duras, reveladoras y sanadoras escenas. Para ambos.

Escrito: Ps. Giancarlo P. Cordiglia Hernández

Arte: Rocío Beuzeville

Momento 35

Hace no mucho tiempo Reynaldo había revisado su “Diccionario del Diablo” y lo sucedido en la sesión que a continuación se relata lo dejó pensativo, reflexivo y curioso.
Israel era un hombre de 40 años, tenía 2 hijos…dudaba que uno de ellos fuera de él, sin embargo había asumido la responsabilidad aunque su otro hijo (el mayor) no sabía de la existencia de su hermano…en verdad nadie más que la madre del niño sabía que existía…esto lo tenía entre frustrado, inquieto, triste, confundido y por momentos (especialmente cuando consumía alcohol y otras drogas) eufórico colindando con la violencia…para eso llegaba a consulta, para revisar un evento violento que había vivido con un gran amigo que ahora había pasado a ser una persona distante en su vida.

I: “Así como te comentaba Reynaldo, mi buen amigo Lucas me había invitado a su casa y siempre tuvo la mejor disposición para crear un ambiente amical idóneo…pero simple y llanamente le falté el respeto no solo a él sino a su espacio…”

Reynaldo interrumpe…

R: “Escucho que dices “mi buen amigo Lucas”… ¿es que aún crees que siguen siendo buenos amigos?”

I: “Creo que un lado mío aún lo cree…quizá un lado mío terco, obstinado y que me ha traído problemas no solo en este caso sino con otras personas, compañeros de trabajo, ex parejas, familia, … cuando bebo alcohol y consumo drogas en forma desproporcionada quiero que el momento (que incluye a las personas) se amolde a mi gusto y parecer…realmente soy insoportable y lo peor es que me vendo la idea que al decir “lo lamento” o mi típica frase “lamento la incomodidad” ya se solucionó todo”

R: “Entonces ¿cuál es la situación? ¿Qué te muestra la realidad producto de tus actos? ¿Qué estás dispuesto a asumir?”

I: “No lo sé Reynaldo, son muchas preguntas y todas inquisidoras… o quizá no quiero que me hables así… ya suficiente martirio con mi autocrítica y con mi reproche diario…”

R: “¿Qué te reprochas?”

I: “No haber recordado los 11 mandamientos del satanismo”

Reynaldo estaba impactado… recién algunos días atrás había leído algo que le sonaba “familiar” y ahora Israel, quien sonaba como un adepto del satanismo, le “mostraba” la continuidad de una “historia”…Reynaldo estaba impactado y deseaba dejarse impactar más…

I: “A diferencia de lo que muchos piensan, estos 11 mandamientos no tienen nada que ver con una maldad despiadada y desquiciada que muchos libros y películas nos han vendido…para mí estos 11 mandamientos están muy cercanos a lo humano y considero que muestran una guía de cómo vivir en paz con el otro, con el mundo; son preceptos muy sensatos…quizá alguno de los 11 sea debatible sin embargo con lo sucedido en casa de Lucas considero que de haber aplicado el mandamiento 3 otra hubiera sido la historia, éste mandamiento señala:
“Cuando estés en el hábitat de otra persona, muestra respeto o mejor no vayas allá” … me hubiera ahorrado todo esto que vivo hoy. Me hubiera servido para evitar tanto problema y desorden…sin embargo hay algo que me llama la atención y es que Lucas tuvo respuestas frente a mi conducta que me hicieron pensar que de alguna manera él también los conocía…no lo sé y creo nunca lo sabré…pero cuando vi su reacción frente a mi conducta inapropiada recordé el mandamiento 4: “Si un invitado en tu hogar te enfada, trátalo cruelmente y sin piedad” … y esto no pasa solo por pensar en temas de legítima defensa haciendo uso de una respuesta física, sino que también se puede ser cruel y despiadado con la palabra…él lo fue y lo considero justo”

Después de la sesión Reynaldo se quedó con una sensación extraña, recordó lo que en su formación terapéutica había aprendido: no todo es completamente bueno, ni todo es completamente malo…a continuación revisó los 11 mandamientos.

 

  1. No des tu opinión o consejo a menos que te sea pedido.
    (Así evitarás hablar en momentos inadecuados, ser tachado de precipitado y ganarás tiempo para formar una respuesta u opinión más sólidas y creíbles)

 

  1. No cuentes tus problemas a otros a menos que estés seguro que quieran oírlos.
    (Aún en el caso de querer, no cuentes tus miedos y debilidades a una persona que no conozcas, ya que puede utilizarlos en tu contra; al igual que cualquier información que obtenga de ti)

 

  1. Cuando estés en el hábitat de otra persona, muestra respeto o mejor no vayas allá.
    (Si eres invitado tanto como si no, nunca debes destruir el hogar o la morada de alguien, animal o persona, pues eso es algo sagrado, con la única excepción de que sea por venganza contra un enemigo)

 

  1. Si un invitado en tu hogar te enfada, trátalo cruelmente y sin piedad.
    (Si eres tú el anfitrión, no dejes que violen tu hogar, no dejes que se burlen de ti, que te ataquen en tu propio territorio, atácales tú, estás en tu terreno, tienes ventaja)

 

  1. No hagas avances sexuales a menos que te sea dada una señal de apareamiento.
    (No pretendas que respeten a tu pareja si tu no respetas la de los demás, no seas una carga, alguien que intenta abusar de otro por puro deseo y lujuria)

 

  1. No tomes lo que no te pertenece a menos que sea una carga para la otra persona y esté clamando por ser liberada.
    (No debes privar a nadie del fruto de su esfuerzo y trabajo, si quieres algo, consíguelo por ti mismo con tus medios y esfuerzos a menos que la otra persona te lo haya quitado o lo haya conseguido de manera ilegítima)

 

  1. Reconoce el poder de la magia si la has empleado exitosamente para obtener algo deseado. Si niegas el poder de la magia después de haber acudido a ella con éxito, perderás todo lo conseguido.
    (Magia o cualquier elemento, si consigues algo por dinero, no niegues el poder del dinero, esto funciona así, el auto-engaño es solo de tontos)

 

  1. No te preocupes por algo que no tenga que ver contigo.
    (No te metas en asuntos ajenos, te meterás en líos y problemas constantemente solo para satisfacer los intereses de alguien a quien le importas poco o nada)

 

  1. No hieras niños pequeños.
    (Déjalos crecer libremente, no abuses sexualmente de ellos como si fueras un sacerdote o un cura, cada individuo tiene que tener medios para defenderse de una agresión, un niño pequeño no los tendrá y solo demostrarás cobardía)

 

  1. No mates animales no humanos a menos que seas atacado, o para alimento.
    (Las personas pueden ser eliminadas bajo muchos pretextos, pero un animal salvaje no entra en ninguno de ellos y a menos que sirva para algo útil, déjalo)

 

  1. Cuando estés en territorio abierto, no molestes a nadie. Si alguien te molesta, pídele que pare. Si no lo hace, destrúyelo.
    (Pacifismo ante todo, pero una respuesta dura y contundente a tiempo puede evitar futuras agresiones y acosos)

 

Al terminar de leerlos se dijo a sí mismo: “…Y es que un Terapeuta debe saber de todo un poco, y en ese saber se puede encontrar con nuevos aprendizajes, sus propios prejuicios, y sus nueva manera de mirar el mundo y a los seres humanos…”

Reynaldo se quedó cavilando todo lo revisado…una y otra vez.

Escrito: Ps. Giancarlo P. Cordiglia Hernández

Arte: Rocío Beuzeville

Momento 34

Mensaje de voz en el celular de Reynaldo:

“Hola Reynaldo, soy Eduardo. Hoy no voy a la sesión. Hoy es un día duro, complicado, extraño, inverosímil…me da miedo hablar, hablarte: me has enseñado en este año de terapia que el miedo es una cosa y expresar lo interior otra, por lo tanto al parecer debería hablar aunque tenga miedo. Pero no puedo, no quiero, estoy con esa parálisis que me genera este estado y se me complica todo. Por otro lado en este momento mientras te dejo el mensaje me gustaría que me dijeras (que me obligaras): “Ven a tu sesión!”

Me gustaría que me dijeras: “…deja de hacerte la víctima o el desentendido tapando todo con miedos y ven aquí a hablar!…”…pero sé q no me obligarás a nada. Soy víctima, soy desentendido, soy un encubridor…y hoy no voy a ir.

Estoy muy mal, Irma se fue ayer de la casa … tuvo un ataque de celos, se puso la ropa que tenía a la mano, unos aretes que yo le regalé la última navidad y con lo que tenía (y su furia) se retiró…me tiró las llaves de la casa, no dejó un espacio para conversar o arreglar nada…casi me parece como si hubiera buscado el mínimo pretexto para irse…claro que no quiero decir que sus celos sean algo mínimo pero tú entiendes a qué me refiero … (un sonido agudo suena en el celular, avisando que el mensaje de voz tiene un límite de tiempo) … Reynaldo, no estoy bien…racionalmente digo: Nos separamos, ya todo está dicho…o quizá todo recién comienza, me da miedo…”(se escucha la grabación de una voz en el celular que indica que el tiempo concluyó).

Momento 33

Él era un paciente obsesionado con el existencialismo y con los precursores de éste … un día se dio cuenta que uno de sus mayores ídolos era Nietzsche, no le importaba que él haya escrito “El Ocaso de los Ídolos o Como se Filosofa a Martillazos”, es como si hubiera sesgado dicho libro para quedarse con lo que a su neurosis “le convenía”…quería ser un Zarathustra y su estado mental colapsó el día que tuvo un sueño donde aparecía Dios con un revolver frente a Nietzsche, (quien también portaba un revolver), y le dijo apuntándole al ceño: “Nietzsche ya me aburriste”…

Así llegó Martín (27) a la consulta, con esa crisis…con ese sueño…

M: “Hola Reynaldo, una prima me recomendó contigo para que me ayudes con un sueño…para eso vengo”

R: “No estoy seguro si yo te podré ayudar, de lo que si estoy seguro es que tu sueño debe tener muchas cosas que decirte que podrían ayudarte…cuéntame tu sueño como si estuvieras en él en este preciso momento…”

M: “Ok…estoy en un lugar con un fondo blanco…parecen nubes, parece el cielo…está Nietzsche con un revolver apuntándole a Dios quien también tiene un revolver…pero por el ángulo y posición de cada uno frente a frente apostaría que si (incluso) ambos disparan a la vez, Dios terminaría matando a Nietzsche”

En ese momento a Reynaldo todo le pareció tan mágico…pensó (y sintió) estar frente a un sueño no solo surrealista per se sino frente a la gran oportunidad de que por fin Dios mate a Nietzsche! así como él lo mató alguna vez…aunque sabemos que fue una metáfora y bla bla bla, igual era un momento único.

R: “¿Cómo te sientes siendo espectador de esta escena?”

M: “Un privilegiado”

R: “No te pregunté qué piensas sino qué sientes”

M: “Miedo”

R: “¿Puedes quedarte un momento con ese miedo que te produce este sueño?”

M: “…Si…”

R: “Y en qué parte de tu cuerpo sientes este miedo?…tu miedo…”

M: “En la garganta”

R: “Bien, y ¿cómo es ese sentir en tu garganta?”

M: “Como si me ahorcaran”

R: “Y llegan a quitarte oxígeno”

M: “Más o menos”

R: “¿Sí o No?”

M: “Sí!”

R: “Ok entonces repite esta frase sea que te resuene o no: Me quito el oxígeno cuando siento miedo”

M: (llora)… “Me quito el oxígeno cuando siento miedo”

Reynaldo hace una pausa…y prosigue…

R: “¿Podemos continuar?”

M: (Martín no habla pero asiente con la cabeza)

R: “Ok…continuemos, si tu sueño se llamara de alguna forma, ¿qué título tendría?

M: “Alguien ya no estará”

R: “Ok…y dime… ¿qué parte del sueño te llama más la atención?”

M: (secándose las lágrimas): “La parte en que Dios está a punto de dispararle a Nietzsche…:

R: “Es decir, ¿Nietzsche no estaría a punto de dispararle a Dios?”

M: “No”

R: “Bien…te voy a pedir que seas el Nietzsche de tu sueño por un momento… ¿te parece?”

M: “Si … Soy Nietzsche y estoy cara a cara con la muerte…todo es tan paradójico…se supone que quien me apunta es todo amor, todo vida y salvación…y ahora me apunta con un arma y me quiere desaparecer…entiendo que quizá sea su revancha, alguna vez él estuvo en mi lugar…nunca pensé cómo se pudo sentir…esto parece un “ojo por ojo”… nunca pensé el alto precio que debería pagar por mi “atrevimiento”… si pudiera decirle algo a Dios antes que me dispare, le diría que lo lamento, que me perdone, que me redima … y que espero que su venganza cese conmigo”

R: “Repite esa última frase”

M: “Espero que su venganza cese conmigo”

R: “Ahora dilo como si fueras Dios”

M: “Espero que mi venganza cese contigo”

R: “Ahora dilo como Martín”

M: “Espero que mi venganza cese, termine, se acabe cuando haya terminado de enterrar por fin a Giuliana” (llora)

Reynaldo guarda silencio y espera como si fuera uno más de los adornos del consultorio …

R: “Dime Martín, Mataste a alguien, luego ese alguien te Mató y ahora vas a Matar de nuevo a ese alguien … ¿te suena esa afirmación?”

M: “Si”

R: “¿Te das cuenta que cuando mataste a ese alguien, ese alguien ya no te podía matar?…y menos volverlo a matar… (¿?) Ya está muerto… ¿Lo ves? ¿Lo notas?”

M: “Recién lo veo…me siento mareado”

R: “¿Como cuando al sentir miedo te quitas el oxígeno?”

M: “Mierda…Sí…”

R: “Ok…parece que estamos llegando a algo…no crees?”

M: “Creo que sí…no quiero ser un vengativo de mierda”

R: “Dilo en afirmativo”

M: “Soy un vengativo de mierda”

El consultorio pareció desaparecer frente a estas dos personas que navegaron en el onírico mar de las imágenes y mensajes… el ambiente que se generó era lo más parecido a un silencio de velorio…
Reynaldo rompe ese silencio y dice:

R: “¿Crees que al salir del consultorio puedas escribir un resumen de lo vivido hoy en esta sesión?”

M: “Sí”

R: “¿Necesitas algo más de mí?”

M: “Un abrazo”

Se dan un abrazo, y luego con un movimiento casi de mago Reynaldo sale del abrazo y busca la forma en que Martín termine abrazándose a sí mismo…lo logra…luego sale del consultorio sin decir nada…se sirve un café en la sala de espera donde había un librero y posa su mirada en un libro titulado: “Así habló Zarathustra” (de Nietzsche), sonríe en un tono bajo: “gracias por haber existido, hoy no me aburriste”.

Escrito: Ps. Giancarlo P. Cordiglia Hernández

Arte: Rocío Beuzeville

Momento 32

Reynaldo siguió aprovechando su 2do día libre, y continuó recordando momentos y dichos momentos revisándolos con su Diccionario del Diablo de Ambrose Bierce (como se menciona en el Momento 31):

R: “Recuerdo aquel paciente que mis ojos y mis oídos no han visto ni escuchado hace no menos de 10 años, y que solía decirme: “Reynaldo lo que te voy a contar no se lo debes contar a nadie! Se supone que no debo ni decírtelo, que tu silencio está implícito en nuestro “contrato” terapéutico…pero quiero que sepas que te veo como algo más que un confidente, no me puedes fallar…”

Confidente, s. Aquél a quien A confía los secretos de B, que le fueron confiados por C.

R: “Reynaldo! (Me gritó aquel paciente que venía derivado por un psiquiatra, y que toda la sesión se había mantenido ecuánime), “¡Estoy pagándote tanto dinero por esta sesión, sabes mi condición, sabes que no tengo muchos recursos económicos y que con mucho esfuerzo mi familia me apoya: ¡Dame un Consejo! Necesito que me digas qué hacer! … ¿eso no hacen ustedes? Dar Consejos?!” Terminada aquella sesión, y tratando de darle a entender que la psicoterapia es un proceso, Fabián dejó la terapia…llamó por teléfono amablemente y me dijo que no asistiría a su segunda sesión, que esperaba más de mí…en ese momento lo único que pensé (antes de ser diplomático) fue: pobre hombre no se da cuenta que la forma en que termina su terapia es también la forma en que termina sus relaciones…y bueno solo quería un consejo, no estuve a la “altura” … ”

Consejo, s. La más pequeña de las monedas en curso.

R: “Él tenía la absurda fantasía que tenía todo bajo control, creía que por haber bajado 30 kilos en menos de 3 meses lo podía todo…! Si bien es cierto era un logro, después su familia me comentó que un cáncer había estado presente en esa época… su bajada de peso estaba ligada a eso aparentemente…y como “buen controlador” él estaba convencido que el mundo giraba alrededor de él… obviamente yo no era la excepción…es decir también debía convencerme que él era el amo y señor…”

Convencido, adj. Equivocado a voz en cuello.

R: “Recuerdo a un paciente que siempre eludía algunos experimentos que le proponía a través de lo que Fritz Perls (“padre de la Gestalt) llamaría Elephant Shit y es que cada propuesta de experimento o por cada “¿cómo te sientes con esto que dices?” aquel paciente siempre salía con un discurso filosófico existencial tan aburrido y tedioso como las camisas y pantalones que usaba…y como queriendo condicionarme a la situación siempre me decía al final de la sesión: “que bien se siente conversar contigo”…”

Conversación, s. Feria donde se exhibe la mercancía mental menuda, y donde cada exhibidor está demasiado preocupado en arreglar sus artículos como para observar los del vecino.

…Reynaldo hace una pausa y decide tomar un café.
Mientras saborea el exquisito café árabe que un colega le había regalado, decide retomar pero ahora desde el final del diccionario…

R: “Ella siempre decía: Si fuera hombre y fuera un Dios…sería Zeus en la cama! Pasados 27 minutos (casi podría jurar que ella era un cronómetro), de haber dicho eso, terminaba llorando y queriendo abrazarme… nunca sentí su aroma tan cerca, no estaba ahí para ser poseído por Zeus…”

Zeus, s. Rey de los dioses griegos, adorado por los romanos como Júpiter, y por los norteamericanos como Dios, Oro, Plebe y Perro. Algunos exploradores que han tocado las playas de América, entre ellos uno que pretende haberse internado una considerable distancia, piensan que esos cuatro nombres representan a cuatro divinidades separadas, pero en su inmortal obra sobre Creencias Superstites, Frump insiste en que los nativos son monoteístas, y que ninguno tiene otro dios que sí mismo, a quien adora bajo muchos nombres sagrados.

R: “Un día hablándome de su madre él lloró tanto, tan fuerte y tan profundo que emitió un sonido irreproducible…pero que entre lágrimas sonaba a: “Whhangdepootennawah”…”

Whhangdepootennawah, s. En el dialecto Ojibwa, desastre; aflicción inesperada que golpea sin fuerza.

R: “Ella estaba obsesionada en ganarse la lotería de su país…decía que si tuviera el dinero que necesitaba daría una vuelta por el mundo, luego haría una parada en Nueva York y conocería a una pareja de su mismo sexo (estaba harta de los hombres y se había dado cuenta que quería sentir las formas, texturas, cavidades, olores y sabores de una mujer…por probar, por experimentar, por capricho o por joder…siempre solía decir eso)…mientras iba conociendo el “teje y maneje” en Wall Street.

Wall Street, s. Símbolo de pecado expuesto a la execración de todos los demonios. Que Wall Street sea una cueva de ladrones, es una creencia con que todo ladrón fracasado sustituye su esperanza de ir al cielo.

R: “Eran una pareja que tenían juntos 30 años, en sus bodas de plata habían decido entregarse a Dios en cuerpo y alma…entregarse ellos y a su relación de pareja…siempre me comentaban que era una bella virtud tener ya 5 años en esa entrega”

Virtudes, s. p. i. Ciertas abstenciones.

R: “Era un hombre de 68 años, estaba casado con una mujer que “leía las cartas” y otros artilugios que le otorgaban la seguridad para proclamarse vidente…era una “vidente” muy conocida en su país…solía escribir en periódicos y revistas…además poseía un programa de radio y de forma muy seguida era invitada a la televisión…lo que nadie sabía era que él le escribía todas sus “adivinaciones” y “aciertos” y le había enseñado el arte de hacer preguntas para sonsacar la información que necesitaba para que luego les dijera a sus víctimas/clientes lo que ellas ya habían respondido. Él venía a terapia porque sentía…o pensaba…aunque él decía que era más un sentir, que ella ya había aprendido todo de él y ahora ella estaba buscando deshacerse de él. Lo que más me preocupó (porque no lo volví a venir) es que antes de que ella se deshaga de él, él lo haría primero… nunca supe a qué se refería”.

Vidente, s. Persona, por lo general mujer, que tiene la facultad de ver lo que resulta invisible para su cliente: o sea, que es un tonto.

R: “Ella, su ex pareja, estaba muy preocupada por Él…quien deseaba viajar muy lejos, irse a un país de Europa donde sabía que la eutanasia era permitida, previa presentación de un documento que sentenciara un cáncer terminal…cosa que él pensaba falsificar gracias a un compañero de su infancia que ahora era médico y sabía de lo desesperada de su situación…(alguna vez conversé con este médico por teléfono y comprendí algo más sobre las ganas de morir de su amigo)…Ernesto, era su nombre, no deseaba seguir, no quería continuar…solo lo vi una vez, a pedido de ella…pasaron algunas semanas, supe que viajó…ella entró en un duelo sin saber si ya estaba muerto o no…”

Vida, s. Especie de salmuera espiritual que preserva al cuerpo de la descomposición. Vivimos en diario temor de perderla; cuando se pierde, sin embargo, no se la echa de menos. La pregunta “¿Vale la pena vivir?” ha sido muy debatida, en particular por los que opinan que no; algunos de ellos escribieron extensos tratados en apoyo de esa idea y, gracias a un minucioso cuidado de su salud, disfrutaron durante muchos años los honores de una exitosa controversia.

R: “Se llamaba Vania, parecía una casualidad divertida y sarcástica del destino … disfrutaba de las relaciones: amicales, familiares, con parejas esporádicas, laborales etc. … siempre y cuando fuera ella la única “Reyna del Control”, su mundo se iba al tacho frente a la frustración, sin embargo los golpes de la vida le habían ayudado a crear una máscara de Nitruro de Boro (uno de los elementos más fuertes y resistentes de la naturaleza)…alguna vez me preguntó: “¿Tú crees que soy vanidosa Reynaldo?”…era la primera vez que me costó tanto aguantar la risa… ¿qué será de Vania? ”

Vanidad, s. Tributo que rinde un tonto al mérito del asno más cercano.

R: “Abel tenía 16 años y lo único que recordaba de su padre (quien lo había abandonado cuando él tenía 7) era una frase: “El vivo vive del tonto y el tonto de su trabajo”…”

Trabajo, s. Uno de los procesos por los que A adquiere bienes para B.

R: “…”Reynaldo!, este tipo del trabajo me tiene podrida…me acosa…me aturde…me presiona…qué parte de: no quiero nada contigo, no entendió (¿?) … me da rabia tener que cambiar mi número de teléfono pero lo haré…al parecer las denuncias no proceden mientras no haya una agresión o una persecución demostrada, o esas cosas…ayyy!”…recuerdo haberle dicho: “Entiendo lo que quieres hacer, sin embargo quisiera preguntarte: ¿Qué cosa dejaste de hacer antes o hiciste (no sé si de más) para que ahora te encuentres en este sitio incómodo?…
Ella cambió su número de teléfono y me dijo: “ok ya lo hice para que no creas que lo he seducido”…
Recuerdo haber pensado: En algún momento que esa afirmación caería de madura”

Teléfono, s. Invención del demonio que suprime algunas de las ventajas de mantener a distancia a una persona desagradable.

R: “Los recuerdo sentados frente a mí como si fuera ayer, de esto hace ya 5 años…ella una “rankeada” psicóloga organizacional, más que una excelente y habilidosa “orga”, era una mujer obsesiva y hacendosa…él un psicólogo clínico culti-leído y paranoico, cualidades que lo ubicaban como uno de los clínicos más respetados en la universidad donde laboraba. Ambos tenían una relación de pareja con sabor a competencia…todos sus pasos estaban milimétricamente cuidados para superar al otro”

Superar, v.t. Hacerse de un enemigo.

R: “Recuerdo a una paciente que bordeaba los 50 años, ya no sabía qué hacer para crear una situación donde su esposo la engañara, le presentaba amigas más jóvenes que ella, se encargaba personalmente de contratar secretarias hermosas para él, en casa el personal de limpieza estaba conformado por dos jóvenes y voluptuosas muchachas, etc…Ella quería estar sola, vivir sola y (según ella) quedarse sola…recuerdo que yo siempre me preguntaba: ¿por qué no “agarra el toro por las astas” y concluye con todo? … luego ella me mostraba su terrible lado culposo, quería que fuera él quien tuviera “la culpa” y no ella…”

Solo, adj. En mala compañía.

R: “Recuerdo su afán por ser veraz a ultranza, tenía un introyecto que le carcomía la mente, era de su madre: “a mí me cuentas toda la verdad o dejas de ser mi hijo”…cuando lo atendí se preparaba para ser sacerdote”

Veraz, adj. Tonto e iletrado.

R: “Ella se encontraba en la mitad de los 30’s pero esta conducta le acompañaba desde la adolescencia, su infancia había estado plagada de mentiras y además el único hijo que tenía era producto de una mentira…ella había contraído matrimonio con un hombre casado…su vida era dura, densa y pesada, y eso había dejado secuelas…cada cosa que hacía la medía con regla de arquitecto, nada se le podía escapar, todo debía saberlo, sendos ataques de pánico la invadían cuando no lograba saberlo todo…un detective del F.B.I. le quedaba chico…está de más decir que este estrés terminó con ella, comenzó a desarrollar cuadros psicológicos y orgánicos complicados…sin embargo nunca soltó dichas conductas, quien si la soltó fue la vida…falleció a 3 años de haberla conocido…y como no comulgaba con su “espionaje” nuestra terapia solo duró 1″

Verdad, s. Ingeniosa mixtura de lo que es deseable y lo que es aparente. El descubrimiento de la verdad es el único propósito de la filosofía, que es la más antigua ocupación de la mente humana y tiene buenas perspectivas de seguir existiendo, cada vez, más activa, hasta el fin de los tiempos.

R: “Su único hijo había sido violado y asesinado por un hombre al que la justicia solo le había dado 15 años de cárcel, el violador/asesino venía de una familia acomodada y con mucho dinero, además su abogado había logrado “convencer” a los jueces que su despreciable acto había sido realizado bajo el efecto de sustancias psicoactivas…y con los beneficios de buena conducta y privilegios que solo el dinero/poder da, lo más probable era que saliera en no más de 10 años.
Esta pareja venía a terapia a contarme lo que harían con él cuando saliera de la cárcel…en verdad yo estaba dispuesto a acompañarlos en el duelo de su hijo y también ayudarlos en procesar la ira…sin embargo en cada sesión veía la determinación en sus miradas…fue un caso difícil para mí…me sentía su cómplice…tuve que supervisar mucho este caso… tengo años acompañándolos, ya no los veo tan seguido y tengo entendido por un último email que ella me mandó, que el violador/asesino saldría libre en 8 meses…recuerdo que su correo terminaba con las siguientes palabras: “él tendrá una navidad diferente muy pronto”… ”

Venganza, s. Roca natural sobre la que se alza el Templo de la Ley.

R: “Ella siempre estaba pendiente de la vida de los demás…venía a terapia porque decía que necesitaba cambiar esta conducta que ya le había traído problemas…era el “correveidile” de su urbanización y en las reuniones anuales del colegio (tenía 30 años de egresada) siempre soltaba rumores o cosas “sin confirmar”. Alguna vez me confesó que por lo menos así se sentía que tenía un rol en este mundo…cuando lo dijo recordé mi formación en Psicodrama y la Teoría de la Personalidad según Jacob Levy Moreno quien sostenía que nuestra personalidad estaba conformada o construida por una serie de roles que poco a poco se iban integrando dentro de nosotros, dando como resultado quienes éramos…esto me hizo pensar lo desesperada de la situación de Gloria María (así se llamaba ella)”

Rumor, s. Arma favorita de los asesinos de reputaciones.

R: “Yo solía ser un melómano, pocos amigos, colegas y ex compañeros de la universidad sabían que a escondidas escuchaba con mucho sentimiento a José José…me sentía ridículo al exponerlo…y en este segundo día libre mientras recordaba a mis pacientes a través de este peculiar diccionario quise saber qué decía el autor sobre la palabra Renunciar. José José tiene una excelente canción que se llama: He Renunciado a Ti”

Renunciar, v. t. Ceder un honor a cambio de una ventaja. Ceder una ventaja a cambio de otra ventaja mayor.

R: “Su madre siempre le dijo: “Eres mi princesa”, no necesitó decirle que ella era la Reyna…más si le enseñó (con sus acciones) que como sea ella algún día sería la Reyna, con Rey o sin Rey pero Reyna a toda costa”

Reina, s. Mujer que gobierna el reino cuando hay un rey, y por medio de quien el reino es gobernado cuando no lo hay.

R: “Desde la primera sesión y tras eternos 15 minutos de llanto, Jorge me dijo: “Reynaldo habla con ella y dile que reconsidere su decisión”… quería acompañar a este hombre en su proceso de duelo, de una mujer que con claras razones lo había dejado…sin embargo ella solía jugar con él  de una manera que me hacía pensar que “El Príncipe” de Nicolás Maquiavelo era un bebé de pecho a su lado”

Reconsiderar, v. t. Buscar una excusa para una decisión ya tomada.

R: “Casados, Divorciados, nuevamente Casados … así llegaron a una terapia de grupo que organicé hace un par de años atrás … vinieron solo a una sesión, la primera, su intención era comunicarle al grupo que el amor lo puede todo y que su reconciliación pudo más que sus problemas de antaño … su discurso era casi pastoral, los dejé expresarse…si eso necesitaban ya lo habían tomado…lo interesante vino en las sesiones posteriores, el grupo tenía mucho que decirles, lástima que no vinieron…y bueno para eso estaba yo: para sostener”

Reconciliación, s. Suspensión de hostilidades. Tregua armada para desenterrar a los muertos.

R: “Mi especialidad es la atención a adultos, sin embargo en este abanico procuro no atender familias…ellos a través de uno de sus integrantes (la segunda hija) me habían pedido por favor que los atienda…accedí. Pedí un precio por encima del acostumbrado. Pagaron. Querían un ring de box, sin árbitro…pensé (tontamente) que sería el árbitro en algún momento…Tuve que hacer mil cosas para enfocar a este sistema llamado “Familia Recuerdo” en cosas más del aquí y ahora que del allá y entonces…estaban atrapados en el pasado, cado uno a su manera le recordaba al otro “x,y,z” cosas que dañaba a alguien del sistema, y puedo jurar que éste juego lo disfrutaban”

Recordar, v.t. Traer nuevamente a la memoria, con algunos agregados, algo que previamente se ignoraba.

R: “Él decía que realmente era uno de los hijos de Hitler con una brasilera… realmente nunca lo pude comprobar… solo escuchar por qué venía a consulta…”

Realmente, adv. Aparentemente, quizá; posiblemente.

R: “Debo confesar que cuando he tenido pacientes filósofos nos hemos acompañado bien en el proceso…sin embargo este muchacho era insoportable, solo venía a terapia para retarme y debatir sobre qué era la realidad y qué la fantasía, y qué opinaba de la mente y la no-mente…recién al final (segado por mi ego) pude darme cuenta que estaba frente a alguien que estaba haciendo un brote psicótico”

Realidad, s. El sueño de un filósofo loco. Lo que queda en el filtro cuando se filtra un fantasma. El núcleo de un vacío.

R: “Alguna vez él me dijo: “En mi trabajo me dicen que pienso mucho, que soy muy racional…yo creo que así soy proactivo… ¿qué opinas tú?”… recuerdo haberle dicho: “Imagina que eres tu trabajo, ¿qué le dirías a Eugenio?”… me dijo: “Le diría: que buen trabajador eres Eugenio, eres tan eficiente conmigo y tan ineficiente en tu hogar…” recuerdo que dicho esto Eugenio lloró como nunca lo había hecho en esta su 17ava sesión”.

Razonar, v.t. Pesar probabilidades en la balanza del deseo.

R: “Recuerdo que una vez se sentó violentamente en el sillón y me dijo: ¿por qué resulta hasta cierto punto bien visto que ustedes los hombres sean polígamos en esta sociedad?, yo quiero ser polígama! creo que tendría menos estrés, no sería la misma conversación con el mismo hombre, las mismas peleas, el mismo sexo, los mismos planes de dos únicas mentes, etc…” recuerdo haberle dicho: “Podrías irte a vivir a Nepal…ahí la Poliandria no es mal vista”… “Renovaré mi pasaporte” dijo ella”.

Poligamia, s. Capilla de expiación provista de varios reclinatorios penitenciales, a diferencia de la monogamia, que sólo tiene uno.

R: “Él era un adolescente de 16 años (de los pocos que me daba permiso de atender), un día me dijo: “Reynaldo tengo que confesarte algo”…recuerdo la solemnidad con que lo dijo…”Estoy enamorado de mi profesora de inglés”… mis saberes previos me resonaban en la mente, absurdas palabras o frases como: “típico”, “esto ya lo escuché antes”, “todos lo hemos vivido”, “es un puppy love como dirían los gringos”, “ya crecerá y se dará cuenta”, “tierno”, y un largo etc. … y entonces me puse disciplinado y me propuse dejar de lado todo ese backup y entregarme a la experiencia del acompañamiento honesto, este muchacho estaba sintiendo algo en este momento y mi misión era intentar comprender desde mi ignorancia ese sentir”

Platónico, adj. Relativo a la filosofía de Sócrates. Amor platónico es el nombre que dan los tontos al afecto entre una incapacidad y una helada.

R: “Ella me dijo alguna vez: “Reynaldo he llegado a mi tope, he descubierto que la única forma de tener paz es no existiendo”, debo confesar que en ese momento no supe qué hacer, a la semana vi su foto en el periódico…ahora se encontraba en paz…y yo con un eterno nudo en la garganta”

Paz, s. En política internacional, época de engaño entre dos épocas de lucha.

Escrito: Ps. Giancarlo P. Cordiglia Hernández

Arte: Rocío Beuzeville

Momento 31

Reynaldo había decidido regalarse 2 días libres, 2 días “off”; estaba algo cansado de tantos pacientes que había atendido durante estos años, y si bien es cierto tenía 1 día libre a la semana, siempre había gente que le escribía o le consultaba cosas por algún medio, dando como resultado que su mundo siempre estuviera “poblado” o con “ruido”.
En esos 2 días decidió revisar un texto que hacía años no revisaba y quería ver de alguna forma la parte “diferente”, por ratos lúdica, al recordar a sus pacientes; algunos vigentes y otros ya dados de alta…el texto que revisó fue: “El Diccionario del Diablo” de Ambrose Bierce, y había decidido recordar a sus pacientes, buscando palabras particulares en dicho diccionario. En ese recordar lúdico por momentos, respetuoso otras veces y finalmente privado, hizo las siguientes anotaciones breves del Día 1 con “su Diccionario del Diablo”:

R: “Recuerdo a un paciente que decía estar aburrido de su jefe, que lo traía cansado…que casi nunca (o nunca) le escuchaba. Ahora me pregunto si ambos estaban aburridos, el uno del otro”.

Aburrido, adj. Dícese del que habla cuando uno quiere que escuche.

R: “Recuerdo a un paciente de unos 38 años aproximadamente, quien había perdido a su madre de un cáncer al útero que avanzó a pasos agigantados, cuando trabajábamos en terapia casi siempre usaba la palabra aflicción”

Aflicción, s. Proceso de aclimatación que prepara el alma para otro mundo más duro.

R: “Lo llevaré al altar como sea”, dijo alguna vez una paciente en consulta… “así deba embarazarme de él mintiéndole…debe ser mío bajo los ojos de Dios”…”

Altar, s. Sitio donde antiguamente el sacerdote arrancaba, con fines adivinatorios, el intestino de la víctima sacrificial y cocinaba su carne para los dioses. En la actualidad, el término se usa raramente, salvo para aludir al sacrificio de su tranquilidad y su libertad que realizan dos tontos de sexo opuesto.

R: “Recuerdo a un paciente que me dijo alguna vez: “Siendo adolescente confié en una persona que consideré un gran amigo, le fui tan leal y me pagó con otra moneda…estando de viaje aprovechó mi ausencia y quiso cogerse a la que fue mi novia…un crápula el tipo”

Amistad, s. Barco lo bastante grande como para llevar a dos con buen tiempo, pero a uno solo en caso de tormenta.

R: “Una vez una paciente me dijo: “Reynaldo es que no sabes el amor que le profeso a esa mujer, mi tema es que al yo ser mujer temo ser criticada, juzgada, señalada por mi familia, amigos, colegas, ex parejas … me siento una falsa … y estoy aquí para preguntarte si en el amor vale ser falsa de alguna manera (¿?)””

Amor, s. Insania temporaria curable mediante el matrimonio, o alejando al paciente de las influencias bajo las cuales ha contraído el mal. Esta enfermedad, como las caries y muchas otras, sólo se expande entre las razas civilizadas que viven en condiciones artificiales; las naciones bárbaras, que respiran el aire puro y comen alimentos sencillos, son inmunes a su devastación. A veces es fatal, aunque más frecuentemente para el médico que para el enfermo.

R: “Me costó tanto salir del molde de la fucking normalidad, pero al final me siento un loco que desea formar parte de este mundo…no como alguien normal pero sí como alguien aceptado…qué dilema Reynaldo!(¿?)”, dijo un paciente alguna vez”

Anormal, adj. Que no responde a la norma. En cuestiones de pensamiento y conducta ser independiente es ser anormal y ser anormal es ser detestado. En consecuencia, el autor aconseja parecerse más al Hombre Medio que a uno mismo. Quien lo consiga obtendrá la paz, la perspectiva de la muerte y la esperanza del Infierno.

R: “Recuerdo alguna vez a una paciente repitiendo tantas veces: “estoy arrepentida de haberme metido con un asco de hombre, un cerdo con enfermedades venéreas, solo por sacarle celos a mi esposo que jugó con otra mujer, quise cobrarle hasta el último centavo, estoy arrepentida, estoy arrepentida…maldita sea! Soy una Jugadora!”

Arrepentimiento, s. Fiel servidor y secuaz del Castigo. Suele traducirse en una actitud de enmienda que no es incompatible con la continuidad del pecado.

R: “Soy un hombre (él tenía 17 años) tan audaz que nadie podrá impedirme que haga mi vida, me iré de mochilero por el mundo, total ¿mis padres no hicieron lo que les dio la gana cuando fueron jóvenes?, ahora me toca a mí Reynaldo…me toca!” Nota: “Al verlo salir del consultorio aquella vez, sentí miedo…hasta el día de hoy no lo he vuelto a ver”

Audacia, s. Una de las cualidades más evidentes del hombre que no corre peligro.

R: “Mi esposa me dijo que venga a terapia contigo Reynaldo…pero no entiendo, si yo tengo “buena autoestima””.

Autoestima, s. Evaluación errónea.

R: “Siempre termino hablando del ayer”, solía decirme una paciente que por su edad bien podría ser mi madre, “no entiendo qué gano hablando tanto del ayer (¿?)…”

Ayer, s. Infancia de la juventud, juventud de la madurez, el pasado entero de la ancianidad.

R: “Recuerdo a un paciente “afiebrado” con la idea que la filosofía era “la cosa primera” y “la cosa última”, estaba híper-obsesionado con Nietzsche y casi siempre usaba de pretexto su pensamiento dionisiaco para justificar casi todo lo que hacía…”

Baco, s. Cómoda deidad inventada por los antiguos como excusa para emborracharse.

R: “Él era un paciente que bordeaba los 50 años, la mujer que más había amado en su vida se había convertido en su perdición…él la amaba como se ama a alguien que significa un mundo, un planeta, un universo…un día sin tanta explicación lo dejó, se fue…” la definición que Reynaldo encontró en el Diccionario del Diablo le pareció muy oportuna para definir las dos etapas que este hombre vivió según lo que en el consultorio le manifestaba.

Belladona, s. En italiano, hermosa mujer; en inglés, veneno mortal. Notable ejemplo de la identidad esencial de ambos idiomas.

R: “Aquella sesión mi paciente no paraba de hablar de la belleza de aquella mujer 20 años mayor que él…”

Belleza, s. Don femenino que seduce a un amante y aterra a un marido.

R: “Ella cada cierto tiempo me contaba su primer beso, cada vez que las sesiones se ponían “difíciles” o duras emocionalmente para ella, se iba “nadando” a esa “isla” … encontraba aparentemente seguridad en ese recuerdo inmaculado…”

Beso, s. Palabra inventada por los poetas para que rime con “embeleso”. Se supone que designa, de un modo general, una especie de rito o ceremonia que expresa un buen entendimiento, pero este lexicógrafo desconoce la forma en que se realiza.

R: “Los recuerdo frente a frente, mirándose a los ojos sin pronunciar palabra…todo como parte de un experimento que les propuse…en un momento que no logro recordar cuándo sucedió, ambos se quedaron mirando cual scanner la boca del otro, siempre frente a frente, siempre frente a frente”

Boca, s. En el hombre, puerta de entrada al alma; en la mujer, vía de salida del corazón.

R: “…Ella había llegado aquella sesión con su anillo de compromiso, me dijo: “Reynaldo, estoy feliz! Me voy a casar”… yo pensé: “Espero que esta tercera vez sí te vaya bien”…”

Boda, s. Ceremonia por la que dos personas se proponen convertirse en una, una se propone convertirse en nada, y nada se propone volverse soportable.

R: “Él había dejado de ver a sus hijos por 6 años (prácticamente toda la infancia de los niños), su ex mujer y su ex suegra se habían encargado (bajo todas las tretas judiciales y perversas) de lograr este inhumano acto que a él le había dejado secuelas irreparables…” Reynaldo pensó que el Diccionario del Diablo le regalaba perfectamente la definición doble de este caso que atendió hace muchos años.

Bruja, s. (1) Mujer fea y repulsiva en perversa alianza con el demonio. (2) Muchacha joven y hermosa, en perversa alianza con el demonio.

R: “Cuando Leopoldo supo que uno de sus hijos no era de él fue muriendo de a pocos … hasta que murió de tristeza como decían “las abuelas”…25 años diciéndole hijo a su no hijo… supongo puede ser vivido como un auto-lanzarse una granada en la cara para no lanzársela a la mujer…”

Calamidad, s. Recordatorio evidente e inconfundible de que las cosas de esta vida no obedecen a nuestra voluntad. Hay dos clases de calamidades: las desgracias propias y la buena suerte ajena.

R: “Él esperaría (todos los años que la vida le ofreciera) para castigarla…no sabía cómo, no sabía cuándo…solo sabía que lo haría…venía a terapia no para tener mi permiso, sino para irme narrando de a pocos lo que haría para redimir su alma”

Castigo, s. Lluvia de fuego y azufre que cae sobre los justos e igualmente sobre los injustos que no se han protegido expulsando a los primeros.

R: “Ella no renunciaba al trabajo que con tanto trabajo le había costado creerse era El Trabajo De Su Vida, de vez en cuando decía que su trabajo era como su marido… no lo compartiría con nadie, hasta la muerte…y que sus celos serían siempre la primera alerta a considerar si “detectaba” un intruso (a)”

Celoso (a), adj. Indebidamente preocupado (a) por conservar lo que sólo se puede perder cuando no vale la pena conservarlo.

R: “Aquel joven y novato psicólogo estaba muy feliz de haber sido invitado como conferencista a un congreso de su carrera, siendo honesto: feliz era poco… estaba ufanado, radicalmente egocentrista y magnánimamente narcisista… ¿quién era yo para bajarlo del caballo? O ¿quizá debí hacerlo?…creo que sí, le fallé”

Conferencista, s. Alguien que le pone a usted la mano en su bolsillo, la lengua en su oído, y la fe en su paciencia.

Reynaldo quería descansar este día…su repaso por algunas palabras del Diccionario del Diablo lo habían distendido…volvería al día siguiente en su afán por recordar desde lo que el diccionario le mostrara.

Ps. Giancarlo P. Cordiglia Hernández

Arte: Rocío Beuzeville

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